Placer constante: En búsqueda de la felicidad eterna

Placer Constante: En búsqueda de la felicidad eterna

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2 septiembre, 2026

Un buen amigo me dijo un día: “La gente nunca falla, tarde o temprano siempre termina decepcionándome”

Esta visión del “tarde o temprano la cagarás” está en nuestra sociedad de “todo deprisa” que hemos montado.

Nos cansamos de nuestra pareja, de nuestros hijos, de nuestro trabajo, de nuestra vivienda, de nuestra ciudad, de nuestros amigos… de nuestra VIDA.

Parece que queremos tener novedad constante en nuestras vidas.

Podría ser que hayamos perdido la paciencia con el ritmo menos frenético que tenían las generaciones anteriores, nuestros padres y abuelos.

Todo tiene que ser YA. Todo tiene que ser instantáneo.

Queremos vivir emociones placenteras de manera constante. Y cuando no es asi, nos cansamos de lo que nos ocurre alrededor de nuestro YO.

Récords de divorcios o separaciones de pareja que se baten cada año.

Relaciones sentimentales y amorosas cada vez más cortas y con más personas.

Hastío del mismo trabajo, con las mismas personas, y las mismas funciones

Agotamiento de tener las mismas rutinas y los días repetidos.

No soportamos aburrirnos. Por eso planeamos actividades de forma constante. La siguiente salida. El siguiente local que nos sorprenda. La próxima “comida fusión”. El siguiente viaje a un sitio exótico y “desconocido”. La siguiente foto originará muchos likes.

No admitimos las discrepancias. Huimos de las personas que nos cuestionan. Gestionamos nuestro circulo de relaciones personales con quienes menos nos incomodan.

Nos gusta disfrutar sin pensar. Queremos placer como recompensa química a nuestro cerebro. Buscamos vivir en el asombro permanente.

Todo está amparado y protegido por un bienestar que nos vendieron como parte fundamental de la vida y de los derechos humanos. Esta Sociedad del Bienestar que nos ha metido una Creencia Permanente de que merecemos ser felices, disfrutar de los placeres de la vida, no sufrir, y gestionar nuestra forma de vivir “como queramos”.

Por eso nuestra vida se ha transformado en dejar de hacer cosas.

  • Dejamos nuestro trabajo porque queremos algo mejor.
  • Dejamos a nuestra pareja porque merecemos ser más felices.
  • Dejamos algunas amistades porque no nos llenan.
  • Dejamos de relacionarnos con nuestros padres porque se han vuelto “mayores” (ojo que nos llegará a nosotros también).
  • Dejamos que nuestros hijos vivan su vida y nos desentendemos porque no estamos conectados con su forma de ver la vida.
  • Dejamos de ir a los mismos sitios porque nos aburrimos.
  • Dejamos de buscar nuevas relaciones porque en el smartphone podemos encontrar las que deseamos y dejarlas cuando queramos.
  • Dejamos de vivir la vida física para inundarnos en la vida virtual.
  • Dejamos de leer libros porque no tenemos Tiempo.
  • Dejamos de Vivir porque queremos invertir más tiempo en experimentar (emociones).

Todo es fugaz. Todo es temporal. Todo es pasajero. Todo se puede “dejar”.

Nada es eterno. Nada dura mucho. Nada es para siempre. Nada es algo que no se pueda “dejar”.

Y así transcurre nuestra vida. Dejando cosas y admitiendo otras cosas que volveremos a dejar.

Y es donde cambiamos la Aceptación por la Renuncia. Ya no me conformo con lo que me ha tocado, busco siempre algo mejor. Ya no acepto mi situación, sino que busco cambiarla constantemente. Y renuncio a lo que me hace sufrir, a lo que me disgusta.

Placer Constante: En búsqueda de la felicidad eterna
Placer versus Aburrimiento

Felicidad como algo que se debe disfrutar todos los días.

Emociones novedosas para acallar a nuestro cerebro y darle su dopamina.

¿Te situas en alguno de estos planos?

No te estoy diciendo que no busques cambios a mejor. Ni se me pasa por la cabeza darte esa recomendación. Lo que te digo es que experimentes otras emociones que compensen esa ansiedad por experimentar. ¿Cuáles son esas emociones? La Paciencia. La Aceptación. Los cambios significativos (pero no radicales). La Calma. La Templanza. La búsqueda de lo bonito en aquello que vivimos.

En definitiva, sentirnos afortunados. ¿Cómo puedes sentirte afortunado?:

  • Tienes a alguien que te quiera y además te lo dice de vez en cuando. Eres Afortunado.
  • Viven tus padres. Eres Afortunado.
  • Tienes una casa donde refugiarte. Eres Afortunado.
  • Tienes trabajo. Eres Afortunado.
  • Tienes amigos. Eres Afortunado.
  • Tienes pocos problemas de salud o poco importantes. Eres Afortunado.
  • Puedes salir a pasear y disfrutar de cosas sencillas (una puesta de sol, una buena charla, una buena vista…) Eres Afortunado.
  • Puedes disfrutar sin grandes derroches (tomar un refresco, disfrutar de una comida que te guste, entrar en un sitio bonito…) Eres Afortunado.

¿Necesitas más razones para sentirte afortunado?

Se trata de cambiar el foco en lo que deseamos de forma placentera, a lo que disfrutamos con lo que tenemos y podemos mejorar.

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