La profesión de “jefe” es de alto riesgo: responsabilidades, inquietudes, plazos de entrega exigentes, crítica, conflictos, soledad,… ¿Puede ayudar el humor a superar estas situaciones?

Sin duda el humor permite combatir el stress y ansiedad de ese “cargo”.

El jefe tiene que ser un ejemplo de optimismo, solidaridad y estado de ánimo para empujar a su equipo para insuflar energía positiva y ayudar a superar las adversidades y la impotencia ante los problemas.

Los jefes deben aprender a mantener un estado de ánimo saludable y optimista, mostrarse de manera coherente y empática, no exagerar los problemas, dedicarse un tiempo a divertirse ellos mismos, y también disfrutar con su equipo. En definitiva, un liderazgo con humor.

Pero la parte más difícil de un jefe es que debe aceptar las críticas a su gestión, que siempre se harán, aunque no siempre de manera directa. Los jefes deben saber reírse de sí mismos y aceptar las críticas  para mejorar. El jefe debe aceptar que sus decisiones y formas de actuar siempre van a ser criticados por algunas o muchas personas. Ser permeables a estas críticas desde el formato humorístico permite que salgan a la luz y no queden soterradas, de manera q se puedan enquistar y suponer un problema mayor como la desconfianza (esto es muy grave entre empleados y jefes), el odio (casi irreversible) y por último la desvinculación (me voy, no le aguanto más).

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